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Fin de verano con Conde de los Andes

Fin de verano con Conde de los Andes

Tres razones para disfrutar con nuestro vino tinto de Ollauri

A estas alturas, el verano es como una puesta de sol que avanza inexorable, segundo a segundo, hacia el ocaso. En otras palabras, es el mejor momento de abrir una botella de Conde de los Andes Tinto y disfrutar de su contenido intenso, carnoso, suavemente largo. Y lo bueno es que no es el único instante perfecto.

Anocheceres de sabor

Aire libre, luz tenue, una buena conversación y, en la mesa, unos platos de embutido de calidad. Paleta ibérica, tapilla de lomo, copa... El sabor serio y a la vez muy bebible de Conde de los Andes es el contrapunto perfecto. Es de esos vinos que están muy presentes pero sin estridencias. Que acompañan la charla, que provocan algún esporádico y sutil ¡qué bueno está esto!, que sin darte cuenta te vas a poner otra copa y resulta que no queda una gota en la botella. ¿Abrimos otra?

Huele a brasa y amistad

En la versatilidad está muchas veces el encanto de un gran vino. Si ayer por la noche Conde de los Andes tinto acompañó la velada con su lado más intimista y envolvente, hoy anima la parrilla con un carácter vibrante, fresco, incluso explosivo y expansivo. Nos damos el gustazo de abrir unas cuantas botellas para acompañar las últimas barbacoas veraniegas. Con solomillos a la brasa y pancetas jugosas, con chistorras felices y chuletones imponentes, nuestro vino de Ollauri muestra personalidad, compañerismo, sentido cuadrillero. ¡Alegría!

Fin de verano con Conde de los Andes

Turismo interior

Resulta que este año el verano nos ha dado un regalo inesperado: recuperar destinos de campo, playas ibéricas, patrimonios muy nuestros y esas casas de pueblo donde el sol vuelve a entrar con alborozo.

Por supuesto, es también el verano del enoturismo de calidad. En Conde de los Andes hemos reabierto los impactantes calados subterráneos con todas las garantías sanitarias y al finalizar cada visita hemos descorchado una botella de Conde de los Andes Tinto. En su lugar de nacimiento, el vino ofrece su cara más auténtica, rica, persistente. Si no has probado esta experiencia, escríbenos: enoturismo@condedelosandes.com