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Recibimos al equipo de nuestros proyectos en Poipet, Camboya

Conde de los Andes

La semana pasada recibimos una visita muy especial. Angie, directora del kindergarten de Poipet; Bondol, enfermero de la escuela y de la casa de acogida; y Carmen, madre superiora de la congregación de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús, viajaron hasta aquí desde Camboya.

Para nosotros fue una oportunidad para reencontrarnos, recordar todo lo que hemos construido juntos y, sobre todo, sentarnos a hablar con calma sobre la situación actual de los proyectos, las necesidades de los niños y las niñas y los retos que afronta hoy la comunidad de Poipet.

En Fundación MAGA nos gusta volver. Volver a los lugares, escuchar a las personas que trabajan allí cada día y comprobar de cerca cómo evoluciona cada proyecto. Estas visitas nos permiten saber qué está funcionando, qué necesidades han aparecido y de qué manera podemos seguir siendo útiles. Es nuestra forma de trabajar: estar cerca, mantener el contacto y acompañar los proyectos a lo largo del tiempo.

Poipet es uno de los mejores ejemplos. En 2009 pusimos en marcha el kindergarten junto a las misioneras y, desde entonces, hemos seguido muy de cerca su evolución. Angie comenzó como ayudante de profesora y hoy es la directora del centro. Reencontrarnos con ella y escuchar cómo habla de los niños, de sus familias y del futuro del proyecto nos permitió ver de una manera muy concreta todo el camino recorrido.

A día de hoy, en el kindergarten reciben educación y atención alrededor de 70 menores de entre 3 y 6 años al año, mientras que 25 jóvenes vinculadas a la casa de acogida cursan actualmente estudios universitarios o de grado superior.

El kindergarten cuenta con aulas, una sala para el profesorado, aseos, cocina y patio. Los pequeños reciben educación y apoyo familiar, pero también aprenden cuestiones básicas relacionadas con la higiene, la alimentación o la agricultura. Además, realizan tres comidas al día y permanecen en un entorno cuidado y seguro. Cuando terminan esta etapa tienen la posibilidad de continuar sus estudios en el Colegio Don Bosco.

En el mismo terreno se encuentra la casa de acogida para adolescentes. Allí encuentran un hogar, estabilidad y el acompañamiento necesario para poder seguir estudiando. Muchas proceden de familias con muy pocos recursos o de entornos en los que las responsabilidades familiares y la necesidad de trabajar hacen muy difícil continuar en la escuela.

Los dos proyectos están conectados por una misma idea: que crecer en un contexto complicado no limite las oportunidades de un niño o de una niña. Detrás de las cifras hay menores que pueden acudir cada día a clase, alimentarse bien y crecer protegidos, y jóvenes que están llegando a la universidad o cursando estudios superiores.

 

Conde de los Andes

 

Durante la visita, Angie, Bondol y Carmen también nos contaron la complicada situación que atraviesa actualmente Poipet como consecuencia del conflicto entre Camboya y Tailandia y del cierre de la frontera.

Poipet es una ciudad fronteriza y buena parte de su economía depende del movimiento entre ambos países. Muchas personas cruzaban cada día para trabajar en Tailandia y numerosos comercios dependían también de quienes llegaban hasta la ciudad, especialmente por la actividad de los casinos.

Con la frontera cerrada, muchas familias han perdido su empleo o su principal fuente de ingresos. Esto hace todavía más difícil cubrir necesidades tan básicas como la alimentación, la vivienda, la atención sanitaria o la educación. Y cuando una familia se encuentra en una situación tan frágil, los niños y las niñas quedan más expuestos al abandono escolar, el trabajo infantil, la mendicidad o la falta de protección.

Escuchar esta realidad directamente de quienes la viven nos ayuda a comprender mejor el momento actual allí. Queremos seguir apoyando el kindergarten y la casa de acogida, pero también valorar nuevas iniciativas junto a las misioneras que puedan cubrir las necesidades que están apareciendo en Camboya.

 

Viña Eguía

 

Durante su estancia también pudieron conocer Viña Eguía, acercarse al trabajo de la vendimia y recorrer los históricos calados de Conde de los Andes. Allí visitaron el calado de Fundación MAGA y conocieron Poipet, uno de nuestros vinos solidarios. Les hizo muchísima ilusión ver el nombre de su ciudad en una de nuestras botellas y descubrir cómo ese vino ayuda a mantener vivo el vínculo con el proyecto.

Nos quedamos con las ganas de seguir avanzando juntos. Porque para nosotros un proyecto no termina cuando se construye un aula o se abre una casa de acogida. Continúa cada día, escuchando, acompañando y buscando nuevas formas de ayudar allí donde más se necesita.